Wine & Wine ha estado presente en la cata de vinos chilenos organizada por la Unión Española de Catadores con el nombre de Valle del Maipo, una de las regiones vitivinícolas chilenas de mayor prestigio. La cata forma parte de un ciclo que se organiza en conjunto con la asociación gremial vinos de Chile.
El Valle del Maipo se divide en Maipo alto, Maipo medio y Maipo bajo. Todas ellas bien definidas con una climatología muy particular y un suelo que producen unos vinos estructurados y muy bien definidos.
La cata como todas las de la UEC estaba muy bien organizada. Empezamos comentando todo lo referente al Valle del Maipo. Anotaciones sobre el clima, templado cálido de tipo mediterráneo con una temperatura media anual de 14º. Los suelos, en general de origen aluvial con buen arraigamiento, porosidad y drenaje. La hidrografía, marcada principalmente por el río Maipo y por supuesto de la viticultura, en la que se cultivan 1.080 hectáreas de viñedo repartidas entre las tres zonas del valle.
En general, los vinos chilenos disfrutan de un prestigio particular por ser una zona que siempre ha estado lejos de plagas como la filoxera, creando así una de las grandes zonas vitivinícolas del mundo con más vinos prefiloxéricos. La tierra en general es muy sana y suele estar libre de plagas.
La muestra de los siete vinos catados fue muy representativa de la zona. Vinos muy dispares tanto por vinificación como por tipo de uva.
La cata:
El primer vino fue Chocalán Syrah Selección 2008. La bodega chocalán fue fundada por Don Guillermo Toro Gonzalez destacado empresario chileno, y proveedor durante más de 50 años de envases de vidrio para la industria vitivinícola. A fines de 1996 se propone diversificar el negocio familiar y llevar a cabo su sueño, producir un vino tinto de alta calidad, en sus propios envases.
El año 2003, se embotellan los primeros vinos de la Viña, cumpliéndose así el anhelo de su fundador. Hoy en día trabajan sus 5 hijos.
Chocalán Syrah Selección 2008, se compone de un 85% Syrah, 10% Cabernet, 3% Merlot y 2% Malbec.
En la fase visual, el vino se presenta cereza picota de capa media alta con tonos brillantes. En nariz predomina la fruta más roja que negra, toques especiados de pimienta negra con un fondo de madera bastante bien integrado. En boca entra carnoso. El alcohol se hace notar en la textura y dulzura del vino. Es muy estructurado, concentrado y con ciertas aristas de un vino que aún le queda algo de tiempo en botella.
El segundo vino fue Casillero del Diablo 2008, de la mítica bodega Concha y Toro, principal productora y exportadora de vinos de Latinoamérica y una de las 10 compañías de vino más importantes del mundo. Se funda en 1883 por Don Melchor Concha y Toro, importante político y empresario chileno de la época. Encargó cepas de burdeos para la plantación del viñedo y encargó la vinificación a su enólogo con tintes muy franceses. En 1994, Concha y Toro es la primera bodega en sacar sus acciones en la bolsa de NY.
Casillero del Diablo Reserva Privada 2008, se compone de un 65% Cabernet Sauvignon y un 35% Syrah. Se cría en barricas de roble francés durante 14 meses. En la fase visual es cereza picota muy brillante y bastante cubierto, que nos da una idea de la potencia y estructura del vino. En nariz destacan aromas de fruta de gran intensidad. Fruta roja madura con fondo balsámico y especiado y una madera bastante presente que aparece también en la fase retronasal. En boca el vino entra goloso, con mucha fruta una muy buena estructura y expresividad. En definitiva, es un vino sin pretensiones, bien elaborado pero falto de complejidad.
Seguimos con un vino de Valdivieso. La historia de Viña Valdivieso se remonta a 1879, año en que Don Alberto Valdivieso fundó Champagne Valdivieso, la primera casa productora de champaña de Chile y Sudamérica. Más de cien años después, a fines de la década de 1980, se dio un nuevo impulso a la producción comercial de vinos finos como Viña Valdivieso en nuestra bodega de Lontué, Valle de Curicó.
Desde entonces, los vinos Valdivieso han tenido una muy exitosa carrera, triunfando en los mercados más importantes y obteniendo los más importantes reconocimientos en todo el mundo. Sin embargo, estos logros no son un objetivo en sí mismos, sino el resultado de la búsqueda de vinos de calidad superior con un sello distintivo y atractivo.
Valdivieso Reserva Syrah 2004. Con una composición monovarietal 100% Syrah y un grado alcohólico de 14º, se crió durante 12 meses en barricas de roble francés (70%) y Americano (30%). En la fase visual, se presenta con una capa media no muy cubierta de color rojo guinda. En nariz destacan los aromas de la madera que dan paso a sutiles toques de chocolate y café. Aromas de buena intensidad con fruta muy dulce y algunos toques florales. En boca es un vino carnoso, de entrada amable y taninos muy maduros. Buena acidez y equilibrio. En retronasal vuelven a aparecer los aromas de madera, caja de puros y chocolate.
Nuestro cuarto vino fue el que se suponía el vino estrella de la cata. Hablamos de Don Melchor 2006 de Concha y Toro. Con una composición varietal de 98% Cabernet Sauvignon y 2% de Cabernet Franc, este vino cuyas uvas proceden de la finca más popular del valle (Puente Alto), hizo su crianza en roble francés durante 14 meses. Don Melchor es el vino más importante de la bodega y el vino chileno más afamado.
En la copa nos encontramos con un precioso color cereza picota no excesivamente cubierto. En nariz destaca la fruta roja que se mezcla con aromas mentolados y césped recién cortado. Fondo balsámico muy especiado con leves toques de pimienta negra. En boca es un vino fresco, frutal con una punta de acidez que lo hace muy interesante. En retronasal notamos los aromas propios de la madera. En definitiva se vio un vino muy amable, redondo y pulido pero estaba lejos de la complejidad y elegancia que se esperaban de él.
El quinto vino de la cata fue un Cousiño Macul Merlot Reserva 2002. Cousiño Macul es una de las grandes bodegas chilenas. Su fundador, Matías Cousiño murió en 1863 dejando el legado a su hijo, que se encargó de traer cepas francesas y replantar el viñedo. Hoy la bodega está en manos de la sexta generación de la familia Cousiño.
Cousiño Macul Merlot Reserva 2002, se compone de un 100% de uva Merlot. Tiene una crianza en barrica bordelesa de 12 meses y otros 7 en botella antes de salir al mercado.
En la fase visual este vino se ve ya evolucionado, con un color cereza con ribetes muy anaranjados propios de la edad. Muy fresco y vivo en nariz, con aromas de buena intensidad. Destaca la fruta roja, el cassis, cereza y un fondo avainillado. En boca es un vino redondo, estructurado y con una acidez que lo mantiene vivo.
El sexto vino también corresponde a la bodega de Valdivieso. Se trataba de un extraño ejemplo de Pinot Noir. Valdivieso Reserva Pinot Noir 2002, es un vino monovarietal 100% Pinot Noir. El viñedo límite occidental del Valle de Casablanca es un ejemplo de adaptación de la delicada Pinot fuera de su borgoña natal. Su crianza es de 12 meses en barricas de roble francés y su graduación de 14,2º. En la copa se presenta también bastante evolucionado. Picota con ribetes anaranjados y una capa media. En nariz destaca la fruta roja en licor con fondo de aromas terciarios de cuero y madera. Sutiles toques de punta de lápiz y caja de puros, no sorprende por su complejidad. En boca es un vino ligero con una buena acidez que lo hace fácil de beber. Amable, más complejo en boca que en nariz sorprende por su largo final.
El último vino de la cata fue un Cousiño Macul Cabernet Sauvignon 1998. Con una composición monovarietal 100% Cabernet Sauvignon, este vino se crió en barricas bordelesas de roble americano durante 12 meses y otros 12 en botella. En la fase visual se percibe la evolución del vino. De capa media muy anaranjado con ribetes teja. En nariz es un vino muy varietal, con fuertes toques especiados, pimiento rojo, mentoles y tabaco. Ataca con una buena entrada en boca, carnoso, redondo y un retronasal muy marcado. Hojas de tabaco y toques sutiles de especias, vuelven a aparecer.
La conclusión:
Una cata muy interesante con una muestra muy variada y representativa de vinos chilenos. Sorprende la buena adaptación de las uvas francesas pero echamos en falta más variedad autóctona. Los vinos se muestran en general dadas sus condiciones climáticas, suelos e hidrografía, muy estructurados y potentes, rasgos que potencian con la vinificación con una fuerta extracción de las uvas. Por otra parte, sorprende la poca complejidad de los vinos, en general poco amables y excesivamente sencillos. La estrella de la Cata, Don Melchor pasó bastante desapercibido sin dejar el recuerdo como uno de los grandes vinos chilenos.



Interesantísima visión de los vinos chilenos
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